jueves, 18 de febrero de 2010

Ellas...

basta solo mirar hacia donde llora el cielo,
para que esas basuritas te entorpezcan la mirada,
dándole espacio a esa luna que creí aliada,
esa misma donde dirijo mi desvelo.

esas cobardes lucesitas que escapan del sol,
escuchan con el silencio de un muerto,
como si de verdad fuera cierto,
como cuando estuvieron ahí.

Esas culias rápidas,
donde sepultas tus deseos,
para encerrarlos como reos,
viles promesas,
del azúcar de ese café.

Igual las necesito.